La Justicia aprobó elecciones anticipadas en la UCR bonaerense
El juez Alejo Ramos Padilla se pronunció sobre las elecciones internas de la UCR bonaerense. La buena noticia para muchos dentro del partido es que ha confirmado que estas elecciones se llevarán a cabo el 7 de junio. Ramos Padilla desestimó la impugnación presentada por el sector de Miguel Fernández, asegurando que no hubo irregularidades que pusieran en peligro el proceso.
La decisión del juez fue un respaldo a la autoconvocatoria impulsada por grupos de la UCR que están más cerca de Maximiliano Abad y Martín Lousteau. Estos líderes habían decidido adelantar la elección de las autoridades del partido, y el juez consideró válida la reunión donde se acordó la fecha, ya que se logró el quórum necesario.
Además, el magistrado destacó que no se comprobó ningún perjuicio para quienes interpusieron la impugnación, ni se evidenció que sus derechos estuvieran comprometidos. Es importante mencionar que el cronograma electoral respeta los plazos establecidos en la carta orgánica del partido, lo que suma un punto más a la a favor de la decisión judicial.
La interna de la UCR se había calentado tras la autoconvocatoria de opositores a Fernández, que fijaron la fecha electoral en medio de una situación de transición, liderada por un comité de contingencia. Todo esto añade un condimento importante al escenario político actual.
Fernández, que buscaba fijar un calendario electoral propio, se vio obligado a suspender su convocatoria. Según la resolución judicial, esto elimina la posibilidad de que existan conflictos entre dos procesos electorales formales a la vez.
Con este fallo, la Justicia confirma el adelantamiento de las elecciones, allanando el camino para que el radicalismo bonaerense elija nuevas autoridades. Este contexto de tensión interna ya venía arrastrándose desde las elecciones partidarias del 2024 y la resolución judicial se produce después de que, a principios de marzo, el sector de Fernández impugnara la autoconvocatoria. En ese momento, el dirigente afirmó que la decisión era “nula” y no respetaba los acuerdos previos alcanzados dentro del partido, intensificando así el conflicto interno.